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Quedan 86 días para terminar la Universidad…y todavía no estoy listo para despedirme.

Recuerdo mi primer día de universidad, cuando todos me decían que iba a ser una experiencia inolvidable. Y la verdad, lo fue. Hoy, a 86 días de terminar esta etapa, no puedo evitar sentirme ansioso por todo lo que viene.

Mi primer día fue, sin duda, inmejorable. Después de dos años de pandemia, regresar a las aulas y volver a ver a todos, esta vez detrás de una mascarilla, se sentía extraño, pero también especial. Recuerdo a esos profesores que imponían respeto desde el momento en que entraban al salón, y también las primeras riñas que, lamentablemente, casi siempre terminaban siendo hacia mi grupo.

Desde ese momento me di cuenta de que las cosas serían diferentes para mí. Fue ahí cuando tomé la decisión de querer dejar un legado, de buscar la mayor cantidad de experiencias posibles y de aprovechar cada oportunidad que se presentara. Sin saberlo, esa decisión me llevaría a vivir momentos que hoy me han enriquecido como persona y que han hecho que esta experiencia universitaria sea, hasta el día de hoy, inmejorable.

He conocido personas increíbles a lo largo de este viaje, personas con las que espero mantener un contacto que perdure para siempre. Conocí todo tipo de personas: desde quienes buscaban el 20 sobre todas las cosas, hasta quienes se conformaban con sacar un 10.5 y celebrar que habían aprobado.

Muchos de ellos terminaron convirtiéndose en mis amigos, y algunos incluso llegaron a ser parte de mí, de mi historia y de esta etapa que, sin ellos, definitivamente no habría sido la misma.

También tuve experiencias inolvidables, como haber formado parte de tres selecciones en un mismo periodo: futsal, fútbol y vóley. Cada una de ellas me permitió conocer personas que siempre llevaré en el corazón y vivir momentos que difícilmente olvidaré.

Hoy, por hoy, me mantengo en la selección de vóley, pero siempre llevo conmigo todo lo que viví en las otras dos disciplinas. Y, como si esta etapa no pudiera tener un mejor cierre, en mi último año me tocó asumir el reto y el honor de ser capitán del equipo. Junto a grandes jugadores y, sobre todo, grandes personas, nos preparamos para representar a nuestra universidad en una etapa nacional.

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